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¿Te duele la cabeza? ¡Tomá agua!

migraña, los mareos y la visión borrosa (sobre todo en días de mucho estrés) pueden ser síntomas de la falta de agua requerida por el cerebro y los ojos. Esto se debe a que nuestro cerebro está compuesto por agua en un 83%, razón por la cual parece lógico que la deshidratación impacte fuertemente en las funciones cognitivas y en el estado de ánimo.

Científicos abocados a este tema explican la relación entre la deshidratación y el dolor de cabeza de la siguiente manera: cuando los niveles de agua de nuestro organismo se ven reducidos de una forma significativa, el cuerpo trata de conservar el fluido restante. Para ello se activa una serie de mecanismos que disponen una contracción palmaria de los vasos sanguíneos, que reducen los flujos tanto de oxígeno como de sangre al cerebro. Dada esta situación, se pueden generar, de forma relativamente sencilla, anomalías como los dolores de cabeza.

A la vez, una ingesta excesiva de bebidas, como el alcohol o como el café, que tienen propiedades diuréticas, puede conllevar también a un proceso de deshidratación.

La organización que agrupa a expertos de todo el mundo para debatir sobre la importancia de la hidratación saludable, ?Hydration for Health? (Hidratación para la Salud, en inglés), indicó que en varios estudios se pudieron analizar los efectos de la deshidratación en el rendimiento cognitivo y en la función motora. Entre ellos, se analizaron la fatiga, el estado de ánimo, el tiempo de respuesta para toma de decisiones, la memoria a corto y largo plazo, la atención y la resolución de problemas matemáticos, y se comprobó que tan sólo un 2% de deshidratación es suficiente para afectar negativamente las funciones y el rendimiento.

Asimismo, algunos estudios sugirieron que pueden presentarse efectos adversos con una deshidratación de sólo el 1%. Esto ocurre más notoriamente en niños pequeños y adolescentes, quienes pueden representar riesgo de reducción en las funciones cognitivas (como en la concentración, en el estado de alerta y en la memoria a corto plazo) debido a una hidratación insuficiente.

¿Cómo controlar la hidratación?
La sed y el color de la orina pueden ser señales confiables de cuál es nuestro estado de hidratación. En la mayoría de las personas saludables, una orina cristalina o de color claro indica una hidratación adecuada, mientras que una orina de color oscuro o ámbar suele ser señal de deshidratación o de ingesta insuficiente. Orinar con poca frecuencia y tener un volumen bajo de orina también pueden ser señales de alerta.

Para evitarlo, el líquido por excelencia es el agua. Si bien beber tés, gaseosas, aguas saborizadas, entre otros, puede ayudar, la correcta hidratación sólo ocurre con el agua. Y para ello basta con el agua de la canilla, que es el producto alimentario más controlado del mercado mediante normas locales e internacionales que regulan los estándares de calidad.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/


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