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Tomar agua durante las comidas no es tan malo

¿Es cierto que es malo beber agua durante las comidas?

Suele ser común que, al igual que ocurre con el café o con el té, al agua la rodeen ciertos mitos o creencias más o menos erróneas.Precisamente una de estas creencias, no tan errónea como podría pensarse en un momento, es si beber agua durante las comidas puede ser malo, ya que intervendría en el proceso de la digestión de manera negativa.

Lo cierto es que cada parte del aparato digestivo posee y realiza una función diferente, de manera que nuestro estómago crea un ambiente ácido en el que descompone los alimentos que ingerimos, y dificulta a su vez la supervivencia de bacterias.

Si por ejemplo bebemos mucha agua durante la comida, es posible que provoquemos que se eleve el pH del estómago, perjudicando negativamente el proceso de digestión.

Por tanto, aunque beber agua durante las comidas no es en absoluto negativo y sí es sumamente beneficioso y positivo, sólo se aconseja tomar uno o dos vasos, evitando tomar en exceso.

¿Ocurre lo mismo si en lugar de agua bebemos zumos o refrescos?

En estos casos, ambas bebidas cumplen con una función más radical para con nuestro estómago, ya que diluyen los jugos gástricos y además alteran la digestión. Por lo tanto, no se aconseja beber zumos industriales o refrescos, ni antes ni durante ni después de la comida. En realidad, lo mejor es pasar la comida sin ingerir líquidos.

¿Cuándo y cómo conviene beber agua?

La cantidad recomendada son ocho vasos como mínimo durante el día, fuera de las tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena). En la noche, es bueno consumir dos o tres vasos de agua en el espacio de una hora y esperar 30 minutos hasta cenar, y durante el día se recomienda beber agua cada treinta minutos, sobre todo en verano y aunque no tengamos sed.

Conclusión:

"El debate acerca de si es bueno beber agua mientras se come o no sigue en pie porque todavía no hay muchos estudios que avalen una u otra teoría. Entonces, todo dependerá de nuestro organismo y de cómo nos sintamos según el hábito que tenemos. Si bebemos agua mientras comemos y nos sentimos más pesados aunque nuestro menú haya sido liviano, quizás sería bueno cambiar de costumbre.

Si en cambio, no bebemos nada y nos damos cuenta de que tardamos en hacer la digestión, entonces, un vaso de agua al finalizar la comida no vendría nada mal", dijo Padilla.

Fuente: www.panorama.com.ve


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