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¿Para qué sirve poner los pies en agua fría?

No te preocupes que solo tendrás que sumergirlos durante 15 segundos (justo lo necesario como para no enfermarte). Este remedio casero es realmente sencillo y tiene muchas propiedades.

Simplemente hay que poner los pies en agua fría. Si fuera verano, con todo gusto. ¿Pero qué sucede en invierno? Es entonces cuando aparecen los verdaderos valientes.

Más allá de las bromas, lo cierto es que esta técnica ha sido recomendada por la medicina natural por sus fantásticos resultados. Se debe repetir durante 15 días seguidos para disfrutar de sus propiedades.

En un recipiente lo suficientemente grande como para que ambos pies quepan sin problemas (y entren en su totalidad) coloca agua fría del grifo.

A continuación añade unos cubos de hielo para que se enfríe aún más. La proporción es de 18 cubitos por cada 2 litros de agua. Cuando el hielo empiece a deshacerse y el volumen líquido del recipiente aumente es cuando debes introducir los pies.

Intenta aguantar durante 15 segundos (que te parecerán una eternidad). Al principio el efecto es de mucho frío pero antes de retirarlos ya te habrás acostumbrado.

Además al repetir este método todos los días tus pies no sentirán tanto el cambio de temperatura.

Una vez que hayan pasado el tiempo recomendado, retira y seca con una toalla envolviendo bien para que regrese el calor. Por último, ponte unos calcetines de algodón o lana (los más gruesos que tengas) y ve a dormir.

Repite la técnica todas las noches durante dos semanas completas. En el caso de que suelas enfermarte muy seguido se recomienda hacerlo dos veces al día.

¿Para qué sirve poner los pies en agua fría?

Ya te hemos dado una pista de una de sus ventajas: fortalecer el sistema inmunitario. A diferencia de lo que se cree, para que nuestras defensas estén listas para cuidarnos de los ataques de los virus y bacterias es preciso que "entrenen".

¿Cómo? Exponiéndolo a una situación similar (como sucede con las vacunas).

Cuando nuestro sistema inmunitario sabe de qué manera hacerle frente a los cambios de temperatura de los pies (los primeros que se enfrían en invierno o cuando llueve) tiene la capacidad para evitar todo tipo de enfermedades relacionadas con el frío.

Pero eso no es todo. La técnica de los pies en agua fría también ayuda a las mujeres que usan tacones o zapatos incómodos todo el día. Incluso para aquellos que trabajan de pie o sentados por varias horas y al llegar a casa necesitan algo para relajar los pies.

Las personas que sufren de hinchazón o acumulación de líquidos en los tobillos y empeines verán un gran cambio en su cuerpo a partir de que empiecen a introducir los pies en agua fría, así como también los que padecen de varices.

La explicación en estos casos es la siguiente: cuando retiramos los pies del agua congelada necesitan sangre "nueva" o limpia para aumentar la temperatura lo antes posible. Esta reacción del cuerpo puede ser lo que necesitamos para evitar la inflamación, el dolor y demás problemas.

A su vez permite que los músculos inferiores se vigoricen al llenarse de oxígeno y que las células funcionen mejor.

A diferencia de lo que se piensa no es el agua fría (o las bajas temperaturas que experimentan los pies) los que curan, sino lo que el organismo debe hacer para producir calor y revertir esa situación "peligrosa".

Se activa el metabolismo y el cambio orgánico así como también las reacciones circulatorias, nerviosas y musculares.

¿Y si sumerjo todo el cuerpo?

Uno de los remedios de la abuela cuando alguien tiene mucha fiebre es meterlo en una tina de agua fría. Algunos pueden pensar que es una solución muy drástica, pero esa es la manera que tenían en el pasado para reducir la temperatura corporal.

El mismo efecto que hemos indicado para los pies sucede con el cuerpo en general. No obstante, en este caso hay que tener en cuenta que no podemos tardar demasiado en "devolver" el calor al cuerpo o terminaremos enfermos.

La hipótesis que se emplea para explicar los resultados de esta técnica es la de "las enfermedades se pueden curar mejor de afuera hacia adentro".

El agua fría debidamente aplicada sobre la piel "despierta" las funciones del cuerpo, elimina la fiebre y la congestión de los órganos y favorece a la expulsión de impurezas acumuladas en la sangre.

El baño contrae los vasos sanguíneos para ayudarles a que sean más elásticos y ayuda a eliminar todo lo malo que hay en nuestro interior.

No tenemos que sumergirnos por completo en el agua congelada o a baja temperatura, sino que es más conveniente hacerlo de a poco, por partes. La manera "violenta" tiene efectos que pueden llegar a ser peligrosos para los pulmones y el corazón.

Entonces se recomienda primero los pies, luego las piernas y así hasta llegar al cuello. La cabeza siempre se deja fuera del agua. Algo similar deberíamos hacer cuando vamos al mar o a una piscina en las vacaciones.

No olvides que, cuanto más fría esté el agua mayor, trabajo calórico deberá hacer el cuerpo, pero también más reacciones eficaces llevará a cabo.

Anímate a un "chapuzón" congelado para no enfermarte y disfrutar de una buena salud.

Fuente: www.informe21.com


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